5 PARAJES NATURALES EN JAéN PARA PEGARSE UN CHAPUZóN

La provincia de Jaén suele tener bastantes veces el récord de alcanzar las temperaturas más altas del verano. Lejos de parecer un destino poco atractivo por su clima en verano, la tierra del Santo Reino y del mar de olivos puede presumir de tener mucha y muy buena agua para refrescarse. Prueba de ello es la infinidad de parajes naturales que encontramos en sus serranías, donde pegarse un chapuzón es todo un lujo. Si buscáis un baño en mitad de la naturaleza, vais por buen camino.

Charco del Aceite

También conocido como Charco de la Pringue, es uno de los parajes naturales más apreciados por los jienenses. Hay que adentrarse en la Sierra de las Villas, dentro del parque natural de Cazorla, Segura y las Villas, dirección Villanueva del Arzobispo, para encontrar este capricho de la naturaleza cuyo nombre tiene su historia particular. Según dice una leyenda, un burro cargado con pellejos de aceite se precipitó por la ladera, derramando el aceite en las aguas del charco, bautizando esta piscina natural que suele estar bastante concurrida.

El caudal del río Guadalquivir queda encerrado en esta bonita piscina natural escondida dentro de la montaña convirtiendo este pequeño oasis en la parada perfecta de la ruta de senderismo de la Sierra por el pantano del Tranco. Aquí encontraréis un área recreativa bastante equipada con mesas de piedra, asientos de madera, un bar y un parking bastante amplio. Si la idea es ir en fin de semana, lo recomendable es madrugar, ya que suele ponerse un poco hasta arriba.

Es imposible no sentir el dulce olor de las aromáticas escondiéndose entre los pinos, invitando a tomar el sendero paralelo al cauce del río para descubrir mimbreras, fresnos y adelfas. Las límpidas aguas del Guadalquivir convierten esta parte del río en el hogar perfecto de los barbos y las truchas, dieta ideal de las nutrias que, con un poco de suerte, pueden dejarse ver. Menos esquivo que la nutria es el buitre leonado, mucho más exhibicionista en estos días de más calor ya que puede observarse volando en círculos en horas mañaneras.

La Cimbarra y El Negrillo

El Paso de Despeñaperros, frontera natural entre Jaén y Ciudad Real en Sierra Morena, es un punto y aparte en la geografía española. Las cruentas batallas de la Reconquista que se libraron entre sus desfiladeros han dado paso hoy en día a un Parque Natural especialmente protegido por su biodiversidad y por su alto valor arqueológico. El aventurero que se acerca a Despeñaperros viene a disfrutar de unas rutas de trekking de alta dificultad, del estremecedor aullido matinal del lobo ibérico y de la belleza singular del bosque mediterráneo que salpica la Sierra Morena.

En esta época del año el calor pica, por lo que la excursión a la Cascada de la Cimbarra en búsqueda de un baño fresco para mitigar este calor es el plan perfecto. Hay que tomar el sendero desde el bonito pueblo de Aldeaquemada, un camino sencillo pero que precisa de ir con buen calzado ya que una parte es algo más complicada. Al llegar al punto alto, el camino se divide en dos. Uno de ellos bordea la ladera y recorre lo que llaman las “calderetas”, unas pozas de agua horadadas en la roca. La otra nos lleva a la Plaza de Armas, un lugar que nos permite ver la cascada de frente y que nos da acceso a otros senderos para alcanzar El Negrillo.

La Cascada de la Cimbarra es un impresionante salto de agua del río Guarrizas. El agua cristalina cae enfurecida y sin control, formando una poza esmeralda en la base que invita a bañarse. No hay mucho sitio donde echar raíces, y aunque la vista es impresionante es probable que si vais en hora punta haya mucha gente. Por eso es mejor seguir el sendero hacia el Negrillo y disfrutar de un bosque donde la jara y la encina ocultan el sigiloso andar del recuperado lince ibérico. El camino de El Negrillo está señalizado pero, aviso a navegantes, el acceso no es sencillo. Eso sí, la cascada es mucho más bonita, menos visitada y la laguna es algo más grande que la Cimbarra. No esperéis encontrar chiringuitos ni zonas de recreo; por suerte, aún es bosque virgen.

Embalse del Rumblar

Muy cerca del municipio de Baños de la Encina se encuentra una de las playas de interior mejor valoradas de todo Jaén. Rodeado de un paisaje de gran belleza, con bosques frondosos y sierras escarpadas, el embalse emerge desde una de las caras más frondosas de Sierra Morena, destacada en todas las guías por las muchas rutas de senderismo que permiten descubrir su flora y fauna autóctonas. Es un punto caliente para los forofos del birdwatching, ya que en los aledaños del embalse hay puntos estratégicos para avistar una gran variedad de especies, como águilas, halcones y buitres.

El embalse del Rumblar es un pequeño oasis de naturaleza donde el agua es la total protagonista. La playa del Tamujoso es muy amplia, no suele haber problemas de espacio y es el centro de reunión de bañistas y amantes de los deportes acuáticos. Sus aguas son tranquilas, lo que permite una perfecta convivencia entre el bañista dominguero y el apasionado del kayak, el piragüismo, la vela y, si el viento lo permite, el windsurf o el kitesurf. Al caer la tarde, el bañador y la sombrilla mejor cambiarlos por un relajante paseo en barca mientras muere el sol, para hacer tiempo y esperar la llamada de la gastronomía de Baños de la Encina, con sus pinchitos, su cucharro y sus aceitunas “machacás”.

Los cañones del río Frío

Este paraje natural se encuentra a muy pocos kilómetros de la capital jienense viajando en dirección a Martos. Hay que buscar el cauce del río Frío y salir desde el parking que hay muy cerca de Puente de la Sierra. Desde allí parte una ruta que sigue el curso del río hasta los cañones, una senda natural que acompaña las aguas verdes esmeralda del río en su afán por atravesar la tierra.

El río Frío hace honor a su nombre y, a pesar de que sus pozas se muestran más que apetecibles, el agua está congelada, algo que se agradece mucho en una de las sartenes de España. Algunos tramos del río han horadado las inmensas rocas que lo vigilan, improvisando pequeñas grutas realmente preciosas, perfectas para la fotografía imposible. Algunas lagunas del río tienen la amplitud y profundidad suficiente para nadar con bastante comodidad. De hecho, aproximadamente tres cuartas partes de la ruta hay que recorrerlas dentro del río, por lo que aseguraos un equipo adecuado.

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Si la ruta la hacéis en sentido inverso, podréis apreciar partes del río donde la fuerza del agua es mucho más intensa y el color menos verduzco. La sensación de atravesar las paredes rocosas de los cañones a través del río mientras la temperatura baja unos cuantos grados de golpe es mágica. Desde luego el calor, con toda seguridad, va a desaparecer.

Playa de Mogón

Situada en el municipio de Villacarrillo, esta playa fluvial, también conocida como el Charco del Aguascebas, es el destino perfecto para quienes buscan un refugio de tranquilidad en un entorno de asombrosa belleza. En el mismo pueblo encontraréis las señales que os guiarán hasta el Charco del Aguascebas, un pequeño oasis de aguas cristalinas y frescas, rodeado de chopos y exuberantes palmeras.

El río Aguascebas, que alimenta esta piscina natural, crea un entorno idílico donde el revoloteo de los pájaros y el susurro del agua conforman una melodía que invita a dejarse llevar por la relajación, eso sí, cuando no hay demasiada gente. Este paraje cuenta con bastantes zonas de sombra natural, lo que le convierte en un área de baño acondicionada perfecta para no achicharrarte por el despiadado sol de la provincia de Jaén.

El entorno natural que protege esta piscina natural está rasgado por varias rutas de senderismo perfectas para recorrer el campo mientras el sol sale por el horizonte. Una expedición muy interesante la podéis experimentar a través de los puentes de madera hacia la cascada de la Osera, que está considerada como la más alta de Andalucía, con unos 130 metros de caída. Además, sus paredes rocosas son un imán para los amantes de la escalada y el barranquismo.

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